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domingo, 23 de octubre de 2011

EL SEÑOR JUAN NOS HA DEJADO

Era un buen hombre y le haré un homenaje.

Advertiré antes al eventual lector o lectora de esta historia que ignoro si la misma ha existido o si va a existir, pero de lo que sí estoy plenamente convencido, es que ha podido ocurrir o puede incluso suceder el día de mañana.
Se trata del diálogo que mantienen dos mujeres de un país cualquiera parecido al nuestro con motivo del fallecimiento de un hombre al que he bautizado Juan como lo he hubiese podido bautizar Pedro o Pablo que convivía en casa de una de estas dos mujeres sin ser en realidad familiar de la misma sino una amistad de muy antiguo.
A las mujeres les he puesto por nombre Antonia y Maruja como las podría haber llamado Ramona y Susana. Si quereis , podeis poner el nombre que os apetezca.

Esta es la historia.
Maruja ha ido a visitar a su amiga Antonia y la encuentra sentada en el diván del salón muy pachucha y ojos llorosos. Por lo menos es la impresión que saca Maruja.
¿ Que le ocurre Antonia? ¿ Por que llora? ¿ No se encuentra bien?
¿Maruja no lo sabes? El señor Juan acaba de dejarnos.
¿ Y cómo ha sido esto Antonia ?
Muy rápido. No me lo esperaba. ¡ Estoy desolada!
¡Parecía un buen hombre!
¡Lo era Maruja! Ahora ya no podré llamarlo para que vaya al supermercado a comprar o al banco para poner la libreta al día. Quiero organizarle un gran homenaje.
Creo que se lo merece . Antonia usted ha sido como una hija para él.
Si, sí. Me dejó la casa que tenía en su pueblo para que le cuidaramos.Un viejo caserón que si no es porque me gasté unos cuantos millones en arreglar el tejado se hubiese venido abajo. No tenía mucho dinero y el poco que tenía lo había malgastado.
¿ Cuándo será el entierro y el funeral?
La funeraria acaba de llevárselo al cementerio y mañana por la tarde lo van a incinerar. Iré a recoger la urna un día de estos y cuando tenga tiempo me la llevaré a su pueblo para depositarla en la tumba de sus padres.
¿ Así que lo van a incinerar?
Sí.Creo que es lo mejor y más barato A él ya sé que no le hubiese gustado pero como está muerto y bien muerto.El médico lo ha certificado; comprenderás Maruja que no puedo arriezgarme que algunas de sus primas o tías – que en vida no sabían si existía – ahora me vengan con si ésto o aquello.Incluso les podría pasar por la cabeza el pedir una autopsia.
¿ Pero usted…..?
¡ No que va! Sería incapaz. ¿ Cómo puedes pensar una cosa así?
Disculpa. Quizá me haya expresado mal. Pero en nuestros días suceden tantas cosas que hasta de su propia sombra ya uno no se puede fiar. Y el funeral ¿donde lo van a celebrar?
¿ Y ésto que es ?
Sí.Una ceremonia que hacen en las iglesias creo que la llaman misa. Las de la época de la abuela eran cantadas y muy lúgubres. Al final la gente que ha acudido a la tal ceremonia,desfila delante los parientes del finado y les da el pesame.
El señor Juan creía en todas estas tonterías de misas y de curas. Pero con la crisis actual tengo otras preocupaciones por resolver. Además no tenía familia o muy poca y lejana. En su pueblo sólo conozco a una vecina de su casa. Creo que el marido de esta señora era no sé...
¡Pobre Juan! La acompaño con el sentimiento Antonia.Parecía un hombre instruido.Siempre lo veía con un bolígrafo en la mano escribiendo o aquí mismo haciendo cosas en el ordenador.
Sí le gustaba mucho jugar con el ordenador. Por dos veces se lo rompí, pues me había enfadado con él y las dos veces se lo había comprado yo.
Sí. ¿ pero era suyo?
Claro que sí y jugaba con él muchas horas. Bueno cuando yo lo necesitaba, se lo cogía y punto.
¿ A él no debía gustarle mucho?
Por supuesto que no pero yo lo necesitaba y lo mío era más importante que las historias que escribía.
Dicen que conocía la historia pasada de las familias. Un genealogista creo que lo llaman.
Sí Maruja.¡ El Señor Juan era muy instruído! ¡ Sabía mucho! Mi hijo Andrecito y servidora lo vamos a añorar. ¿ Quien ahora se va a cuidar de bajar el cubo de la basura? ¡ Ay Juan! ¿ Por que nos has dejado?
¡ Calma! ¡ Calma Antonia!
Es que era demasiado buen hombre. Le voy organizar un gran homenaje e invitaré a todo el pueblo.
Y ¿ que hará usted con los libros y los papeles que tenía?
No sé!
Es que siempre le veías escribiendo.
Sí pero cosas que no le daban de comer.
Supongo, Antonia, ¿que lo va a guardar como recuerdo suyo?
¿ Sus papeles? ¿ Sus escritos? No creo que ya le sirvan de nada. A mi no me sirven y a ti tampoco creo que te van a servir.
Hay gente que le gusta conocer su pasado y el Señor Juan habrá escrito mucho sobre cosas pasadas. ¡ Es una lastima que ahora se pierdan!
Los libros y tenia muchos,los más guapos y bien conservados serán para la biblioteca del salón.Los otros los venderé o los regalaré. Es que yo necesito dinero. Mañana mismo telefoneare a la Inmobiliaria par poner la casa en venta. Y tendría que estar ya vendida. No la he podida alquilar pues necesita muchas reparaciones interiores. En vida suya no han podido hacerse pues no había dinero. Ni mío y suyo menos. Así que ahora lo mejor ya que ha muerto es venderla pues necesito dinero.
¿ Y sus ecritos?
¡ Tonterías! ¡ A la basura! No sirven para nada. En vida no le servían y muerto menos le van a servir. Además ni se va a enterar de su destino. Todas maneras cuando yo estaba enfadada y se resistía a darme alguna cosa, se lo decía a la cara:
"Juan.Estas cosas no sirven para nada. No te harán ningún monumento en tu pueblo. Yo no voy a conservar estos papeluchos. A mi que me importa saber la fecha del nacimiento de menganito o la defunción de zutanito. Cuando mueras lo tiraré todo al cubo de la basura".
¡Era usted muy cruel Antonia!
Sí lo soy, Maruja. Me soprepaso y con el Señor Juan me he sobrepasado infinidad de veces.
Entonces ¿ Antonia?
Le haré un bonito homenaje.
¿ Que día?
Le haré un homenaje. Sí ¡Un homenaje! ¡Juan! No volveremos a verte y no podré mandarte tal o cual recado.
¡Adios para siempre viejo! Nunca más volveré a llamarte para ir a comprar zumos y verduras al mercado.Mucho te voy a añorar.
Antonia.Tomeselo con paciencia.Ya sabe, si necesita algo.
Gracias Maruja.El señor Juan era una buena persona No lo volveremos a ver, sabes.
Sí, Antonia.A mi me parecía un hombre muy bueno.
¡Lo era! Demasiado quiza!